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15 jun. 2012

Melanomas: cuidado con las manchas en la piel


Un dermatólogo tarda tres minutos en diagnosticar un melanoma con un 90% de fiabilidad
Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
11 de junio de 2012
Eroski Consumer

Tomar el sol en exceso puede aumentar las probabilidades de sufrir un melanoma. En España, los casos de este cáncer de piel han aumentado un 102% desde el año 2000. Estas cifras empeoran en países como EE.UU., donde una persona muere cada hora por esta causa. De ahí la importancia de poder diagnosticarlos en poco tiempo; de hecho, un dermatólogo tarda tres minutos en diagnosticar un melanoma con un 90% de fiabilidad. El melanoma puede surgir en cualquier parte del cuerpo, pero es más común en las áreas con mayor exposición al sol como la cara, el cuello, las manos y los brazos. Este artículo explica qué manchas son preocupantes y cómo hay que realizarse un autoexamen de la piel.

Tres minutos. Ese es el tiempo que tarda un dermatólogo en diagnosticar un melanoma con un 90% de fiabilidad. Así lo anunciaron recientemente expertos en la presentación de la Campaña del Euromelanoma, coordinada por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), con el objetivo de informar, concienciar, prevenir y diagnosticar posibles casos de cáncer de piel, una enfermedad que crece a un ritmo anual del 8%.

Más melanomas con más supervivencia

Un estudio publicado en 2011 en la revista "Cancer Facts & Figures" revelaba que cada año hay más casos nuevos de cáncer de piel que la incidencia de todos los de mama, próstata, pulmón y colon juntos. No obstante, los expertos españoles son optimistas con el melanoma, el cáncer de piel más agresivo. Hace algunos años, la tasa de supervivencia apenas alcanzaba un 1% cuando se detectaba en fases avanzadas. Hoy, si se descubre en su estadio inicial, el tratamiento permite que la supervivencia pueda llegar al 100%. Esa es la clave: la detección temprana. De ahí la importancia de poder diagnosticarlos en poco tiempo y de forma fácil, como han indicado desde la AEDV.

Los tipos más frecuentes de cáncer de piel son tres: carcinoma de células basales (el más común no-melanoma que se da en las zonas expuestas al sol); carcinoma de células escamosas (puede surgir en la parte superior de la nariz, frente, labio inferior y manos o en áreas que se han quemado); y melanoma, el más agresivo, fácil de identificar por su aspecto negruzco.

El 90% de melanomas está asociado a la exposición a los rayos UV. Los países mediterráneos, con una población en su mayoría de piel oscura, tienen la menor incidencia. La relación directa entre este cáncer y el sol ha sido demostrada recientemente por investigadores del Instituto Bread de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (ambos de EE.UU.) con la participación de investigadores españoles, que publicaron en la revista "Nature" la secuenciación genética del melanoma. Estos genes han permitido constatar el estrecho vínculo entre la enfermedad y la exposición al sol en edades tempranas. La conocida frase "la piel tiene mucha memoria" queda, pues, confirmada.

¿Manchas o melanoma?

¿Qué características tiene el melanoma? En general, se distingue por sus bordes irregulares y sus diferentes colores, y porque su crecimiento es progresivo. Suele aparecer como una mancha nueva no asociada a anteriores lunares y localizarse, sobre todo, en el tronco (en mujeres, a veces, también en las piernas).

Hay factores que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad: tener la piel blanca y haber pasado mucho tiempo expuesto a los rayos, quemarse con facilidad y tener antecedentes de quemaduras solares en la infancia, pasar muchas horas al sol (por ocio o trabajo) o exponerse de forma intensa en cortos períodos de tiempo (como las vacaciones), utilizar cabinas de bronceado, tener más de 50 lunares, tener antecedentes familiares de cáncer de piel, ser mayor de 50 años o haber sufrido un trasplante. No obstante, no tener estos factores no excluyen a nadie.

Autoexploración de la piel en busca de melanomas

La campaña Euromelanoma recomienda revisar la piel, al menos, una vez al mes, y prestar especial atención a las manchas que han cambiado de color o forma, son diferentes del resto, son asimétricas, tienen un tacto áspero, son de varios colores, miden más de 5 mm, pican, sangran, tienen una superficie brillante o parecen una herida que no cicatriza. Hay una regla nemotécnica que puede ayudar a recordar: el ABCDE de la detección del melanoma indica Asimetría, Bordes irregulares, Color, Diámetro superior a 6 mm y Evolución de la lesión a lo largo del tiempo.

Para valorar la presencia de manchas sospechosas, los expertos recomiendan tener a mano una luz brillante, un espejo de cuerpo entero y uno de mano, dos sillas, un secador de pelo, mapas del cuerpo y un lápiz o una cámara digital. En primer lugar, hay que examinar la cara, sobre todo, la nariz, los labios, la boca y los oídos. En este caso, los espejos pueden clarificar la visión. Es importante inspeccionar el cuero cabelludo con la ayuda de otra persona o con un secador de pelo y espejo. Después las manos: palmas, dorso, entre los dedos y por debajo de las uñas. Y seguir con los antebrazos, para explorar los codos y el resto de los brazos.

Se debería seguir por el cuello y el pecho, sin olvidarse la zona inferior. Después, con la espalda frente a un espejo de cuerpo entero, inspeccionar la parte posterior del cuello, hombros y espalda, sin olvidar la región los glúteos y la parte posterior de ambas piernas. Luego, seguir la valoración por los genitales con el espejo de mano y sentado en una silla, y ambas piernas por completo: muslos, tobillos, la parte superior de los pies, entre los dedos y bajo las uñas. Y, por último, examinar las plantas de los pies y los talones; es una región muy poco accesible y, en ocasiones, los melanomas ahí pasan desapercibidos.

Prevención del cáncer de piel

Para prevenir el desarrollo del cáncer de piel hay unas claves que no hay que olvidar, sobre todo, con los más pequeños: evitar al máximo las horas directas de sol, máxime entre las 12:00 y las 16:00 horas; proteger la cabeza, el cuerpo y los ojos con ropa fina y tejido ceñido, gorras o sombreros de ala ancha y gafas de sol con filtro UVA y UVB; aplicar cremas con factor de protección adecuadas (se recomienda mínimo de 30) media hora antes de la exposición y repetir cada 2 o 3 horas, después de sudar mucho o tras bañarse.

Por último, es importante dejar que la piel se acostumbre al sol de forma gradual y evitar al máximo las quemaduras por exposiciones repentinas y de muchas horas. Hay que tener en cuenta que una piel roja después de ponerse al sol o ampollas que duran más de dos días son señales de quemaduras. Asimismo, se aconseja evitar el uso de cabinas de bronceado.

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