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19 may. 2012

Cómo escribo una nota para subirla luego a internet




De vez en cuando, la vida... te pone ante alguna dificultad que quizá se te aparece como si fuera la primera vez que lo hace. Por ejemplo, puede sucederte como a mí que de pronto intento escribir para ti una nota con algunas indicaciones de cómo se escriben las notas. Y como las dificultades no son más que pequeños exámenes que nos impulsan a crecer, aquí vengo con un ramillete de ideas útiles que te ayudarán, como a mí me ayudaron, a dejar de lado tu dudas mayores o menores para lanzarte a la aventura que siempre significa colocar la vida en forma de letras sobre un papel.

No pienses que los escritores profesionales escriben cualquier texto de una sola vez. Antes de llegar al texto definitivo deben escribir varios borradores. Aunque por estos días tenemos la posibilidad de utilizar una computadora en la que podemos corregir infinitas veces un material. Antes arrancábamos el papel de la máquina de escribir, lo hacíamos un bollo, lo arrojábamos con intención en embocarlo en un cesto de papeles - lo que pocas veces lográbamos - , buscábamos un papel en blanco, lo colocábamos en la citada máquina y recomenzábamos la labor. No debes desanimarte por ello ya que es parte del proceso.

Si desde un principio intentas hacer las cosas ordenadamente, hay varios pasos a seguir en la confección de una nota de cualquier tipo.
-enumerar ideas en un papel
-ponerlas en un cierto orden lógico (o adecuado a tus intenciones)
-unirlas con "conectores" válidos
-escribir un primer borrador de la nota.

Como aprendiste en la -lejana quizá en el tiempo- escuela primaria, todo ensayo (pues de eso se trata la nota que pretendes escribir- consta de 3 partes fundamentales: introducción, nudo o cuerpo, y conclusión. 

Introducción: 

Debe indicar al lector tu propósito como escritor, es decir, acerca de qué le "hablarás" y qué le dirás sobre ese tema. Intenta atrapar su atención, tarea que debe haber comenzado cuando definiste un título, aunque sea provisorio. Procura que en la cabeza del lector se generen ideas que lo impulsen a seguir leyendo, esto es, a meterse más en el asunto. Menciona el tema en cuestión y no hagas que busque las conclusiones finales en ese momento sino que se las anticiparás en la introducción misma y captarás su atención haciendo que piense: ¿cómo hará este tipo para demostrar eso? 

Aquí tendrás que tender una trampa ingeniosa que relacione el planteo breve con la solución que le darás en el escrito. Puede ser algo sorpresivo o imprevisto (que alerte al lector y le genere curiosidad), o una confirmación de lo que él ya pensaba sobre el tema (para que se sienta complacido al encontrar a alguien que comparte su idea y que le brindará más argumentos para convencer a quienes no piensan como él). O la trampa puede ser más sutil comenzando con una manifestación de lo que la mayoría expresa sobre eso pero luego señalar que ese pensamiento está equivocado y que tú le mostrarás uno realmente correcto. Aunque con el tiempo desarrollarás la habilidad de crearle un suspenso tal que no pueda abandonar la lectura, siendo este camino el más difícil y apto para unos pocos escritores.

La introducción deberá ser de un párrafo o dos y tendrá una parte inicial con la introducción al tema y una parte final con la tesis que pretendes demostrar y cómo lo harás. Todo en forma sintética, con pocas palabras  suficientemente claras.

Te recomiendo que no escribas la introducción hasta que no sepas exactamente que presentarás después.  Es más, hay quienes recomiendan escribir la introducción después de haber escrito toda el ensayo. 

Recuerda que el lector seguirá este camino las más de las veces. En primer término echará un vistazo al título, que podrá o no atrapar su atención. Si no ocurre esto último, lo habrás perdido quizá para siempre como seguidor de este trabajo tuyo y quizá de otros anteriores o posteriores pues relacionará un mal título con un mal escritor, y ese mal escritor en ese caso serías tú.

Y si el título produjo alguna inquietud en él que provocó que quiera saber más, leerá la introducción breve que habrás hecho para tomarlo figuradamente de un tobillo como un trampa para osos lo haría, de modo que quede bajo tu hechizo hasta el final del ensayo. Si esa introducción falla y la trampa no funcionó, sumarás este lector a tu estadística en la columna de los "fugados", es decir, los que por un tiempo muy breve recordarán que vieron tu nota, su título y las primeras líneas pero ya no podrían repetir de qué trataban. Y probablemente tampoco quién se había tomado el tiempo necesario para escribir algo tan tonto y poco interesante.

Nudo o cuerpo:

El lector ha caído en la trampa y se comienza a sumergir en tu caldo ideológico. ¿Cómo lograr que no intente escapar, por ejemplo, arrojando airadamente el ensayo lo más lejos posible de sí. Porque en el nudo/cuerpo vas tú a desarrollar cada punto que has indicado o sugerido en la introducción.

De ser posible, un subtema en cada párrafo. Para lograr que permanezca en la situación de lectura unas líneas más cada vez. Que cada uno de esos segmentos lo arrastre al siguiente. Que lo impulse a querer saber más del contenido. Acompañándolo de la mano por ese sendero que conduce al final pero sin intentar arrastrarlo. 

Que le provoque en cada una de esas etapas - los párrafos - un sentimiento, una reacción de su cuerpo, un algo que lo haga querer más. Pero que le tiene que dar la posibilidad de abandonar la lectura durante unos minutos, horas o días para encontrar el "match point" donde continuarla. Y lo mejor es que eso ocurra al final de un párrafo que equivaldría al final de un capítulo en un cuento o novela.

Las transiciones entre párrafos deben tener alguna lógica o alguna estrategia aplicada por ti en ese ensayo. El lector debe sentir que puede anticipar lo que sucederá para luego encontrar que no sucede lo que había anticipado. Porque si el relato refleja exactamente la forma de pensar del lector, puede él llegar a la conclusión de que tú escribes lo que él escribiría y, por tanto, no necesita leer tu ensayo pues ya sabe cómo, cuándo y dónde concluirá.

Existen diferentes estrategias de organización del nudo/cuerpo, y las transiciones entre párrafos pueden ser muy diferentes a lo largo del desarrollo. Ahora bien, dependiendo del propósito, utilizarás una u otra estrategia de argumentación. Y en la organización puedes usar descripciones, comparaciones, contrastes, definiciones, clasificaciones, relaciones causa-efecto, etc.
Cuando escribes no dejes de usar imágenes, metáforas, y todo otro elemento de persuasión que encante al lector y lo mantenga aferrado no solamente al fondo sino también a la forma de tu ensayo.

La conclusión:

Es el último párrafo del ensayo y debe recapitular las ideas que se presentaron en la tesis cuando la planteaste en la introducción. Pero el orden se invertirá. Brindando un breve resumen del ensayo como síntesis de lo expuesto, una frase final marcará que has tenido éxito en demostrar lo que deseabas y que estás convencido de que tu lector también se habrá sumado a tu pensamiento sobre el tema. Esa frase final será, muchas veces, lo que él recordará por mucho tiempo, si se trata de una idea brillante que has usado, creada por ti o tomada de algún otro.

Debe dar claramente la idea de que allí termina tu escrito, que no necesita ni merece una palabra más, como el final brillante de una sinfonía que cierra algo maravilloso: tu ensayo sobre el tema, tu nota, o como quieras llamarlo. Puede marcar lo original de lo que en él expresaste o insertarlo en una línea de pensamiento más amplia que comparte.

¿Sencillo? De ninguna manera. Un ensayo brillante requiere dominio del idioma, buen manejo de la lógica, entrenamiento prolongado, genialidad personal. Pero la repetición genera el dominio. Cada nuevo ensayo te deja mejor preparado para el próximo.

Suponiendo con cierta razonabilidad que el escrito que acabas de crear no está cerca de lo perfecto, sí lo está de lo perfectible, así que puedes darle unos toques para mejorarlo. Una vez terminado el ensayo debes revisarlo: su contenido, su organización, su coherencia, su conectividad, su cohesión, sus aspectos gramaticales (signos de puntuación, acentuación, concordancia entre género y número, ortografía de las palabras, etc.).

Y debiendo instalar aquí una conclusión, porque no voy a aplicar aquello de "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago", te dejaré un consejo final:

Cuando sientas, quieras o puedas escribir, escribe. Es un ejercicio que debe practicarse con cotidianeidad. Algún músculo desconocido, además de otros muy conocidos, seguramente se activa y entrena con este ejercicio. De ese modo, cada día harás algo mejor. O, al menos, de tanto en tanto algo de lo que produzcas te resultará satisfactorio.

¿Importa la opinión de los demás? Quizá no les resulte tan bueno como tú creías que ocurriría o quizá les resulte mejor de lo que suponías. Pero escribir es como tener un hijo. Puede no ser el más bello, ni el más inteligente, ni el más sabio, pero es tu hijo y debes amarlo. Ver sus falencias y sus virtudes, pero siempre amándolo. Porque escribir hace crecer tu alma, te abre ventanas insospechadas hacia universos que ni suponías que existieran. 

Escribe lo que sientes y siente lo que escribas. Por allí estarán las reglas académicas para que las conozcas y apliques cuando te parezca que puedes o debes. Pero que nunca una regla académica quite un punto, una coma o una letra de una frase que tu sentimiento te ha dictado. Allí, en esa frase, estará el secreto de tu éxito como escritor.

Reconozco haberme guiado en varios párrafos
por un excelente trabajo de la profesora
Yolanda Gamboa
Assistant Profesor of Spanish 
Florida Atlantic University
Enviado a monografias.com por
Wilson Gregorio Sucari Turpo



Daniel Aníbal Galatro

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