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Café de por medio - Daniel Aníbal Galatro - Abril 23 de 2011

¡Buen día! A todos, por supuesto. Especialmente a los que me preguntaban durante los pasados días si podían sumarse al cafecito. ¡Por supuesto! El bar es chico pero el corazón es grande. ¿Cómo anda, amigo? ¿Se mojó con las lluvias de abril, como esas que canta Serrat pero aquí no son de primavera sino de otoño? Yo "me guardé" y solamente salí lo justo y necesario para no perecer de inanición. Y mi socia estuvo en una eclosión de creatividad aprendiendo a usar mejor un recurso para crear vídeos poéticos-gráficos-musicales. Es que cuando le atacan las musas - y "los musos", dice ella - vienen con todo. Quedaron unos trabajos más que interesantes que fueron masivamente bien recibidos por los seguidores fieles de sus creaciones, y quizá también por algunos infieles, porque fueron unos cuantos los que la felicitaron. Sí, amigo, yo también la felicité, con mi tradicional parsimonia que a veces parece poco expresiva, quizá porque lo es.
Aguánteme un minuto...
¡Margarita! ¡Cierto que Margarita no está! ¿Cómo se llamaba la sustituta? ¡Esta chica! ¿Un café doble con crema, por favor?
¿Y qué quiere que le haga? Yo no lo invito pero parece que don Alzheimer a veces se invita solo y se cuela en mis conversaciones. Pero seguiré combatiéndolo, y usted haga lo mismo. Es cuestión de no bajar la guardia y no poner el cerebro en el freezer. Hay que darle actividad intensa, dicen los sabios doctores.
Aquí viene la chica...
¡Gracias! Deje por aquí y cóbrese. ¡Gracias, otra vez!
Es así, amigo. Es cuestión de seguir aprendiendo cada día, y de seguir jugando, porque dice el remanido refrán - o lo que sea - que uno no deja de jugar porque se pone viejo sino se pone viejo porque deja de jugar.
Perdón, no le pregunté si quería que pidiera algo para usted. ¿No? Ya veo que se bajó algo antes de que yo llegara porque aquí quedó como evidencia un platito con migas. ¿Medialunas, fueron? Sí, son muy ricas, pero no tengo que pasarme de glotonería porque después ando medio pesado.
Estuve trabajando en la Revista antes de venir. Varias cosas me interesaba saber, así estuve aprendiendo, como corresponde. Algún dato más sobre la historia de Trevelin, qué significa en mapuche el término "melipal", todas esas cositas que nos dan patente de cultos y de conocedores cuando las podemos meter en alguna conversación con gente que sepa menos que uno. Es decir, con cualquiera o con ninguno, porque siempre el otro sabe menos que uno sobre algún tema pero sabe mucho más que uno sobre algunos otros.
No me mire así. Todo este palabrerío seguramente lo asusta y lo confunde, pero no me voy a dedicar a la política. Me salió así por casualidad.
Muy bueno el cafecito, ¿no? Tomado en su medida y armoniosamente no creo que haga mucho daño. Es que no puede ser que todas las cosas buenas de la vida hagan mal, engorden o sean pecado.
Poca repercusión en los medios del tema de la Semana Santa. Parece que a nivel público no se le dio la importancia que antes se le daba. ¿Se acuerda? Cuando éramos chicos, el viernes santo era un día de duelo nacional en los medios. Las radios solamente pasaban música clásica. ¿A usted le parecía bien? ¿O ponía alguna radio uruguaya porque no hacía lo mismo? Ahora en la tele el conductor del programa pone cara seria, dice que son días especiales, quizá menciona el tema de la Pasión de Cristo, y después sigue con los berrinches, griteríos, bromas de mal gusto y doble sentido, en fin, con la programación habitual. Hay excepciones, seguramente, pero son excepciones.
Me enteré de que andan cacos sueltos por el pueblo. Alguno de ellos se metió en una casa cercana cuando habían salido los dueños, hizo un revoltijo y se llevó todo lo que pudo. Habrá que echar el ojo a esos casos porque si no se los trata de cortar de raíz después se hacen costumbre. Y, que yo sepa, por aquí no son demasiado frecuentes. Afortunadamente, ¿no? Porque la paz es posible en esta ciudad y hay que prevenir para no tener que curar. ¿Cómo? No lo sé. Es tema para los especialistas. Pero que se pongan en acción con la preocupación y la ocupación que el asunto requiere. Digo, ¿no?
Bueno, me voy a trabajar otro rato. En realidad, no lo siento como un trabajo porque es lo que igualmente haría por gusto. ¿Que soy un afortunado? Es cuestión de bancársela, porque la libertad es hermosa pero nadie dijo que era gratuita.
Mañana es domingo de Pascua. Llueven deseos de felicidad por teléfono, por celular, por internet. Es cuestión de proponerse ser feliz y entonces uno empuja para el lado correcto. Ya sé que no es fácil en su caso porque lo que está pasando no es moco de pavo. Pero déjeme darle un abrazo de amigo para ayudarlo a superar un poquito el trance y así acercarle algo de felicidad. Para eso estamos los amigos, ¿no?, como usted tantas veces lo hizo conmigo. ¡Venga un abrazo y que mañana tengamos la fiesta en paz, que no es poco!
¡Adiós... esta chica! ¡Y gracias!
Chau, amigo. Salude de mi parte a toda la familia. ¿Se reúnen mañana? Disfrútelo con los que vengan a compartir con usted. Nunca son todos pero...
¡Nos vemos! ¡Feliz Pascua!

Daniel Aníbal Galatro
dgalatrog@hotmail.com

 

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