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21 nov. 2013

Buenos amigos - Por Eduardo Juan Salleras


UN BUEN VASO DE VINO A LA LUZ DE LA LUNA
Por Eduardo Juan Salleras, 19 de noviembre de 2013.-
Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente
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“Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un vaso de vino y siéntate a la luz de la luna a disfrútalo.
Bebe pensando en que mañana quizás la luna te busque en vano” Omar Khayyan.
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El viernes pasado nos juntamos a festejar los 40 años de egresados del colegio secundario, casi 50 compañeros de aquellos años escolares, muchos juntos desde la primaria. Pero éramos en aquel entonces más de 100.
Pocos han muerto, otros tuvieron compromisos ineludibles, algunos tan sólo “fiaca” de moverse.
Pensar que varios hicimos unos cuantos kilómetros para asistir, incluso Charly viajó desde Perú y Marcelo desde Uruguay.
¿Por qué tanto esfuerzo?
Sabíamos que lo íbamos a pasar bien y así fue, como otras veces, una vez al año cuando nos reunimos para vernos, casi siempre en este mismo número o un poco más.
Y bebimos el viernes varias botellas de buen vino, con asado de por medio, y al día siguiente 15 almorzamos en el lugar también, algunos volvieron y otros como yo pernoctamos ahí.
Es como asistir una vez al año a un spa donde nos rejuvenecen los recuerdos, nos enriquecen el espíritu las risas, nos alimenta el alma la amistad, y porque no, volvemos a ser aquellos niños y adolescentes un rato, sin ningún complejo.
Nos vemos poco entre nosotros, salvo algunos, sin embargo es como si permaneciéramos unos en otros frecuentemente.
La camaradería que se sintió fue fantástica, una inyección de optimismo en la vida.
“Y no permitáis más propósito en la amistad que la consolidación del espíritu…
… que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo…
… Buscadlo siempre para vivir las horas.
Porque él existe para colmar vuestra ansiedad, no vuestro vacío.
Y permitid que haya risa y placeres compartidos en la dulzura de la amistad.
Porque en el rocío de las pequeñas cosas el corazón encuentra su alborada y se refresca”. Khalil Gibran - El Profeta.
La amistad supera al tiempo y a la distancia.
Tengo un amigo de la niñez, que desde aquel entonces, con un fugaz paso en la adolescencia, no lo vi nunca más.
Hace un tiempo mi hija lo buscó en internet cuando me escuchó hablar de él, y pude gracias a ella conectarme. Si la vida nos juntara – el vive en Europa - retomaríamos seguramente aquella amistad, como si no hubiera pasado el tiempo ni nada en nuestras vidas, porque Dios, o el destino si se quiere, escribió sobre nuestra hermandad. Y así con varios más, alejados hoy, de los que solamente espero que estén bien.
Llevado a la confraternidad que debe haber entre compatriotas, nuestro país debería cultivar las mismas cuestiones, sin embargo, alimentado desde el poder y la política, han hecho de una república una bolsa de gatos, donde todo es discordia, traición, egoísmo… un flagelo que se acentuó en la última década.
Están aquellos que pretenden que los “amigos” sean simples aduladores, arrastrados por temor, por poder o por dinero, riéndose de lo estúpido y aplaudiendo lo reprochable.
También están esos que son los choferes de la ruina. Compañeros de excesos, los que nunca nos avisarán dónde está el límite, quizás por miedo a quedarse solos.
En cambio hay gente, que si bien no son AMIGOS, ponen a nuestra disposición la amistad, sin condiciones, para cuando sea conveniente.
Y tengo muchas amistades así.
Varios de mis compañeros de colegio me hicieron ver esta posibilidad.
Uno se levantó de su mesa y vino a hablarme del último artículo que publiqué – unos cuantos lo hicieron – pero él quería debatirlo conmigo, no por ponerse en contra, sino para intentar entender mi posición, como un buen amigo al que nunca veo.
Ayer vino a visitarme uno de todos los días y me trajo de regalo una botella de un muy buen whisky, de esos que jamás compraría por su costo. El no es de buen beber - yo recién estoy disfrutando un poco de esta bebida y otras, cuando jamás me gustó el alcohol – pero nos sentamos los dos a beber una medida y disfrutar, entre charlas, el buen momento.
¿Por qué relacionamos un vaso de vino o de lo que sea, con la amistad?
Tal vez ambas nos desinhiban, o una a la otra, será la sinceridad o la locura, la cordura o la alucinación, es la amistad la que produce todas estas cosas que hacen sentir al ser humano sublime.
Y para que ese encuentro del viernes a la noche se haya dado de esta forma, con la completa aprobación de los concurrentes, el lugar (Pilar Eventos) y quienes lo atendían se prestaron para ello, comprendiendo que el punto común de la celebración era la amistad y ellos se comportaron como tales.
Uno puede tener un padre y un amigo. Un hermano, una esposa, un hijo, un socio, un vecino, un compañero… y un amigo. Lo que lo hace distinto a todos ellos, es la amistad.
No es del todo fácil cumplir tantos años. Haber transitado ya demasiados kilómetros del camino, sin embargo es bueno festejar a cada etapa cumplida, porque en definitiva, ¿quién sabe qué nos reserva el mañana?
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http://elportaldeolgaydaniel.blogspot.com.ar/

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