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Análisis Matemático - Mi proclama rebelde allá por 1964 - Daniel A. Galatro



En el año 1963 ingresé a la Facultad de Química y Farmacia de la UNLP para hacer el Doctorado en Ciencias Bioquímicas. Venía de Mar del Plata luego de un año "sabático" obligado por equivocar la fecha de inscripción en Córdoba - todo un tema que algún día quizá relate. Sin embargo había aprovechado ese hueco para trabajar por primera vez (en una empresa propiedad de Capra) y para visitar casi a diario la Biblioteca Municipal para leer ávidamente todo lo de Biología que se me ponía al alcance.

La vida tiene compensaciones inesperadas, y ese año lo recuperé cuando en el sorteo del Servicio Militar Obligatorio me salió un "005" que me exceptuó de esa obligación.

Comenzar la Universidad viviendo a 400 kilómetros de mi casa, rodeado de "todo nuevo", era una experiencia muy interesante, a ratos agradable, a ratos no tanto.

Allí me crucé por primera vez también con el Análisis Matemático, asunto que como Perito Mercantil estaba lejos de dominar a pesar del 10 en Matemáticas Financieras que traía en el boletín de 5to. año.
Se convirtió en el muro más complejo que debía superar, y la frialdad con que nos albergaban de mala gana en la Facultad de Ingeniería para darnos ese conocimiento aumentaba mi bronca y mi resentimiento.

Entonces fue cuando, seguramente cerca del último parcial o quizá antes del final, me dio un brote de rebeldía que me llevó a escribir algo con tinta roja, terminado con tachaduras y enmiendas, que milagrosamente hoy tengo ante mis ojos porque algo hizo que lo conservara a lo largo de un camino de casi 50 años.

Es un chico de 20 años, con alma de escritor, que protesta de alguna forma contra ese mundo al que hasta poco tiempo atrás ni siquiera se había asomado.

Hoy, cuando doy clases de muchos temas de Análisis Matemáticos y lo hago con gusto porque esta disciplina me abrió campos de pensamiento que disfruto e intento hacer menos áridos a mis alumnos, me suena raro lo que escribí pero comprendo a ese Daniel que se quejaba amargamente e intentaba derrotar al enemigo con otros armas: las de un Humanismo que lo impregnaba y, afortunadamente, nunca lo abandonó.

Aquí va la transcripción de esa "proclama". "Dos más de cuatro", diría Niní Marshall, seguramente la compartirán.
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ANÁLISIS MATEMÁTICO

El Análisis Matemático es el hall de una nueva vida. Una vida cuyos placeres y sinsabores pueden graficarse en coordenadas; una vida cuyos instantes más extraordinarios pueden ordenarse en forma de serie convergente.

Los hay que hallan, entre sus retículos numéricos, satisfacción para sus atribulados espíritus, anhelantes de ser cuantificados.

Mas yo me rebelo ante ese monstruo, que bajo la máscara de un Instrumento Amigo oculta el simétrico cerebro que intenta cambiar suspiros por límites, risas por derivadas, llanto por integrales.

No, señor Sadosky, mi alma no tiene límite ni es derivable en ninguno de sus puntos. No podrá, por extrapolación, hallar exactamente lo que haré mañana. No medirá mi pena ni mi júbilo con tontas ecuaciones paramétricas. No encerrará mi ser entre barrotes formados por corchetes y paréntesis, pues siempre saldré como variable, riendo de las reglas factoriales.

No crea que reniego de su "Análisis". Necio sería olvidar que en este mundo son comer y razonar indispensables. Mas no arderé totalmente en esos fuegos, ni devorado seré por esas fauces.

Pondré más vida en el amor o el odio que en la resolución de logaritmos. Permutaré orgulloso mil discriminantes por una sola sonrisa de inocente, un rubor de mejillas quinceañeras, una flor, una gota, un sol ardiente.

Y en el punto en que sus Matemáticas su impotencia con desconsuelo lloren, asomará mi espíritu aún naciente pisoteando indeterminaciones.

Daniel Aníbal Galatro
Circa 1964
La Plata - Argentina

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