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2 nov. 2011

Aborto - SE PRESUME INOCENTE - Por Eduardo Juan Salleras

LO ESCRIBÍ HACE VARIOS AÑOS... HOY VIENE AL CASO
Por Eduardo Juan Salleras (02/04/07)

Aborto: es cuando un niño que puede nacer, no va a nacer, por acción humana o inhumana para muchos.

Ese niño es un ser humano o lo puede ser, como lo pudo ser la madre y el padre que lo gestaron, o la persona que le quita la vida en el aborto, descuartizándolo y arrancándolo de quién da el consentimiento para que no le permitan vivir y ser un ser humano como todos.
En estos tiempos tan livianos que nos toca morar, indiferentes a lo que no nos toca, a las relaciones sexuales se las denomina: “Hacer el amor”.
De ese “hacer el amor” se gesta el niño, que luego en otro acto, en otro “hacer...”, se lo mata.
Cuando uno llega a esa circunstancia, el niño pasa a llamarse “feto”. Porque el embarazo deseado tiene a un NIÑO en el vientre, en cambio, el que se va a abortar solamente es un FETO.
¿Cómo “haciendo el amor” o por culpa de hacerlo, luego se desencadena matar a un ser indefenso?
El asesinato es casualmente un hecho que carece por completo de amor.
Los precursores de este acto de violencia dirán que eso que tiene vida no es un ser humano: es un feto. No es un niño por nacer. ¿Qué diferencia hay entre la que quiere ser madre y la que quiere abortar? Como sienten lo que llevan dentro y como una lo llaman NIÑO y la otra, FETO.
Coincide curiosamente que los propulsores del aborto están en contra de la pena de muerte, para todos, incluso para aquellos asesinos aberrantes. Dirán que hay que darles una oportunidad, claro, la que se le niega a alguien indefenso que “es” un ser humano, o lo puede ser si no lo destruyen dentro del vientre o afuera de quién lo concibió “haciendo el amor”
Hay quienes siendo más moderados proponen sólo suspender el embarazo de aquella mujer o niña que fue violada. Esta circunstancia da para pensar. Son casos donde no se hizo el amor sino que hubo violencia sexual.
Pero lo inconcebible es aceptar la muerte del niño y dejar vivo al violador. Este ser poco o nada humano, despreciable, es incorregible para las estadísticas. Muere el niño, el violador no. Da para pensar.
Lo mismo cuando dicen que legalizar el aborto permite salvar las vidas de un montón de mujeres o niñas en las prácticas clandestinas en donde descuartizan al ser humano que es o pudo ser.
Ahora, si abortar fuera un delito como asesinato en primer grado, agravado por el vínculo familiar, premeditado y alevoso, por encargo... ¿qué pena les correspondería a los implicados y cuántos entonces practicarían abortos?
O sea, hay que preservar la vida de aquella persona que quiso “hacer el amor” pero no tanto como para concebir un hijo, que está prendido a ella -como un bebé se aferra a la teta de su madre para vivir- en busca de nacer como nacen todos, y de tener las mismas oportunidades que su madre y que su padre, que viven y “hacen el amor” casualmente gracias a que a ella y a él, sus mamás, no los abortaron.
Comprendo que el tema es difícil y da para pensar, pero me sorprende aquellos dirigentes políticos o funcionarios que enarbolan la bandera abortista con una frescura asombrosa. Y lo legalizan.
Legalizar asesinatos en primer grado, agravado por el vínculo, etc. ¿puede ser un crimen de lesa humanidad?
¡Y si a ellos los hubieran abortado? Porque si en la Argentina muchos de nuestros dirigentes no hubieran nacido y sí aquellos a los que no se les permitió nacer y fueran dirigentes hoy, tal vez hubiera sido otra nuestra historia.
Los asesinos salen libres y vuelven a asesinar; los violadores salen libres y vuelven a violar, una y otra vez. Y ese niño, que pasa a llamarse feto porque no es amado por quienes lo gestaron “haciendo el amor”, no tiene ninguna posibilidad, ni siquiera la oportunidad de hacer feliz a su padre y a su madre, demostrándoles que no valía la pena quitarle la vida.
Si al menos por legalizar el aborto los responsables guardaran el luto correspondiente y la angustia de no haber sabido conducir a una sociedad ante una grave crisis de valores cuya principal deformación está en legalizar un delito (crimen) para que deje de serlo.
Si los candidatos a próceres contemporáneos no hubieran fracasado como conductores (políticos, religiosos o sociales), a la promiscuidad sexual no se la llamaría “Hacer el amor” y al asesinato de niños dentro del vientre materno, no se lo llamaría solamente aborto o suspensión del embarazo.
Reconozco su complejidad y da para pensar.
Si no hay sentencia de muerte para un asesino abominable como aquel que mata a golpes a un par de viejos jubilados indefensos para sacarles dos pesos e ir a drogarse con ese dinero, procurando suicidarse despacio.
Si no hay pena capital para aquellos que asesinan a una sociedad traficando drogas, aniquilando vidas y cerebros, creando mutantes irracionales que poco tienen que ver con el ser humano y que día a día asesinarán a algún ciudadano sano para volverse a drogar.
En cambio, hay sentencia a morir, para un niño que se encuentra en el vientre de su madre, creciendo día a día, hasta llegar a su oportunidad de vivir la vida, pero que un día le llega una condena, inexplicable, y como un ciudadano pasa a llamarse reo, el niño pasará a llamarse feto, dejando de ser un ser humano.
Escuché también sobre los derechos de la mujer a resolver sobre su cuerpo... ¿y si es una niña la que mora el vientre de su madre esperando la fortuna de existir?
Cuando se decide desconectar a alguien que necesita de una máquina para subsistir, no se piensa que ese ser querido ya no es un ser humano. Quizás su situación sea irreversible por estar descerebrado, pero ¿quién garantiza que dejó de ser un ser humano?
Cuando uno desconecta a un niño de su madre y cuya situación “no es irreversible” y tal vez su cerebro en 30 años salve vidas humanas, ¿por qué pensar que no es un ser humano?
No es fácil y da para pensar, como da para reflexionar que hay dirigentes que no saben siquiera resolver lo obvio y sin embargo con toda destreza promulgan una ley que le impide sobrevivir a un ser vivo, el que si no media ningún inconveniente, será un hijo, como el mío o como el suyo, como lo fui yo y lo fue UD, que tuvimos la suerte de no haber sido abortados.
Seguramente si a ese proyecto de ser humano -menos que eso no se lo puede llamar- lo incluyéramos dentro de la categoría de animal, correrían mejor suerte (aunque no tenga hocico o escamas), porque la Asociación Protectora de Animales lo va a defender mucho mejor que la Asociación Defensora de los Derechos Humanos.
¿Qué paradójico no?
Cuando existe el beneficio de la duda, principio de inocencia, se presume inocente y no se condena a nadie y menos a morir. Pero, ¿Qué abogado defiende a ese niño por nacer?
El niño gestado tiene derechos civiles... El aborto está condenado penalmente... El crimen masivo es de lesa humanidad... Al niño o feto no se lo puede culpar de nada... Si no media algún inconveniente o el Aborto, ese niño seremos nosotros... aunque seamos en el futuro los que pretenden matarlo, tienen derecho a vivir...
NO DEBERÍA SER TAN LIVIANO O TAN FÁCIL CONDENAR A MORIR A UN SER VIVO, GÉNERO HUMANO. A AQUEL QUE ES O LO PUEDE SER SI NO MEDIA EL ABORTO.

EJS

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