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7 ago. 2011

Llega al mundo actual la "revolución de los indignados"


El segundo decenio del siglo XXI encuentra gran parte del planeta viviendo una convulsión sociopolítica que no por esperada sorprende a los menos avisados espectadores de la realidad.

Los errores de los imperialismos, de diferentes ideologías expresadas pero los mismos intereses corporizados en el poder y la riqueza, han puesto en alerta crecientes grupos de ciudadanos comunes que descubrieron que la única fuente de satisfacción de esos intereses es la capacidad de sostenerlos con su esfuerzo, su sacrificio, su salud y su propia vida.

Bastó con que alguien alzara su voz para que cada vez más seres humanos integrantes de los niveles medios y bajos de la clasificación socioeconómíca que se ha impuesto en la era contemporánea comenzaran a sumarse integrando movimientos populares espontáneos que los convocan a espacios públicos donde mostrar su indignación.

Veamos los fundamentos de este movimiento que está floreciendo, creciendo y multiplicándose para ayudar a comprender que se ha iniciado una "revolución de los indignados" que se intentará aplastar desde el poder con todos los medios legales e ilegales, pero que marcará una huella cada vez más profunda en la Historia del siglo XXI.

Según Stéfhane Hessel, es nuestra responsabilidad la de vigilar todos juntos para que nuestra sociedad siga siendo una sociedad de la que nos sintamos orgullosos de los verdaderos valores morales, sin discriminaciones políticas, sociales, económica, de raza, de religión, etc.

Luego de la Segunda Guerra Mundial se crea en Francia la Seguridad social que promete: 
-un plan completo para asegurar a todos los ciudadanos sus medios de existencia, siempre que sean incapaces de procurárselos mediante el trabajo, 
-una jubilación que permita a los viejos trabajadores terminar sus días con dignidad, 
-fuentes de energía (electricidad, gas, carbón) y  grandes bancos nacionalizados, 
-regreso a la nación de los grandes medios de producción monopolizados,
-instauración de una auténtica democracia económica y social, que implique el fin de las grandes feudos económicos y financieros de la dirección de la economía. 

El interés general debía primar sobre el interés particular, y el justo reparto de las riquezas creadas por el mundo del trabajo debe primar sobre el poder del dinero. 
Se proponía una organización racional de la economía asegurando la subordinación de los intereses particulares al interés general y liberada de la dictadura profesional instaurada a imagen de los estados fascistas.

Una verdadera democracia necesita una prensa independiente y por eso se la exige, defendiendo la libertad de prensa, su honor y su independencia del Estado, los poderes económicos y las influencias extranjeras. 

Todos esos reclamos se realizaron en los años 1944/45. Sin embargo es lo que hoy está en peligro.

Entonces también llamaban a la posibilidad efectiva para todos los niños franceses de poder beneficiarse de la instrucción más desarrollada, sin discriminación. El incumplimiento de este pedido inicial quizá fue lo que inició "la indignación". Y que se mantenga incumplido todo ese paquete de reclamos es la mecha que la ha reencendido con fuerza en el 2011, más de seis décadas después., en un mundo globalizado que se va exaltando progresivamente como un "reguero de pólvora" como si fuera una nueva Francia que ocupa poco a poco todo el planeta.

El motivo de la resistencia, la indignación. 
Hessel , con sus más de 90 años de vida, como en el viejo relato del traje del Emperador, descubre que los líderes políticos que pretendían hacernos creer que sus vestimentas eran símbolo de riqueza y bienestar para todos, estaban en realidad absoluta, trágica y grotescamente desnudos. Y lo expresa así, sin dejar de analizar su Francia:
"Se atreven a decirnos que el Estado no puede asegurar los costes de sus políticas ciudadanas. Pero, ¿cómo puede faltar dinero para mantener y prolongar las conquistas cuando la producción ha aumentado considerablemente desde la Liberación, cuando Europa estaba arruinada? Es porque el poder del dinero, tan combatido por la Resistencia, nunca ha sido tan grande, insolente, egoísta, con sus propios servidores hasta en las más altas esferas del estado. Las bancas ya privatizadas se muestran preocupadas en primer lugar por sus dividendos, por los muy altos salarios de sus dirigentes, y no por el interés general. La brecha entre los más pobres y los más ricos nunca había sido tan grande, y la carrera por el dinero, la competición, nunca ha sido tan alentada."
El motivo de base de la resistencia era la indignación. 
Y Hessel, veterano de aquel movimiento de resistencia, llama a las jóvenes generaciones a que hagan revivir y transmitan esa herencia y sus ideales. 
Les dice: ¡tomad el relevo, indignaos! 

Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no deberían dimitir, ni dejarse impresionar por la actual dictadura internacional de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.
Desea a todos y a cada uno que tengamos siempre un motivo para la indignación. Es muy valioso. 
Cuando algo nos indigna nos convertimos en militantes fuertes y comprometidos. Nos unimos a la corriente de la historia y la gran corriente de la historia debe seguir gracias a cada cada uno. Y esa corriente va hacia más justicia, más libertad.
Si encontramos a alguien cuyos derechos como ser humano no son respetados, y por tanto no puede disfrutarlos, debemos compadecernos con él y ayudarle a conquistarlos o reconquistarlos.

Termina Hessel diciéndonos:
"Es verdad, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos claras o el mundo demasiado complejo. ¿Quién está al mando? ¿Quién decide? 
No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite de la que conocemos claramente sus comportamientos. Es un vasto mundo, y entendemos que hay interdependencias. Vivimos interconectados como nunca antes lo habíamos estado. 

Pero en ese mundo hay cosas insoportables. Para verlas, hay que mirar bien, buscar. 
Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco, vais a encontrar. La peor de las actitudes es la indiferencia, decir 'yo no puedo hacer nada, yo me las apaño'. Comportándoos así estáis perdiendo uno de los componentes esenciales del ser humano. Uno de sus componentes indispensables: la facultad de indignación y de compromiso, que es la consecuencia de la primera. 

Podemos ya identificar dos grandes nuevos retos:
-La inmensa brecha que existe entre los muy pobres y los muy ricos, que no cesa de crecer. ...
-Los derechos del hombre y el estado del planeta. ...
A los jóvenes yo les digo: mirad a vuestro alrededor, encontraréis asuntos que justifican vuestra indignación ...
Estoy convencido de que el futuro pertenece a la no-violencia, a la conciliación de culturas diferentes, es por ese camino que la humanidad deberá franquear su próxima etapa...
... la no violencia es un medio más seguro para hacer que cese (la violencia) 
... la violencia no es eficaz
... el terrorismo no es eficaz. En la noción de eficacia se necesita una esperanza no-violenta. 
... Hay que entender que la violencia le da la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no-violencia. Es el camino que tenemos que aprender a seguir. ...

El pensamiento productivista, que se lleva en Occidente, ha arrastrado al mundo a una crisis de la que hay que salir por una ruptura radical con la huida hacia adelante del “siempre más”, en el terreno financiero pero también en el terreno de las ciencias y las técnicas. 

Ya es tiempo de que la preocupación por la ética, la justicia, el equilibrio duradero prevalezcan. Porque los riesgos más graves nos amenazan. Y pueden poner término a la aventura humana sobre un planeta que se puede volver inhabitable para el hombre. ...
...llamémonos siempre a una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que proponen como único horizonte para nuestra juventud el consumo de masas, el menosprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competitividad a ultranza de todos contra todos.
A aquellos y aquellas que harán el siglo XXI, les decimos con nuestro afecto: 
'crear es resistir, resistir es crear'”.


Ha comenzado a notarse, en España primero y en nuevos lugares cada día, que el hombre y la mujer comunes, jóvenes y no tan jóvenes, sin trabajo o con uno poco digno, sin alimento o con insuficiente, sin salud para sí y para su familia, sin educación adecuada a su alcance, vean claramente que los políticos que deberían representarlos para asegurar la meta más noble: el bien común, den señas de poder lograrlo, de querer lograrlo, de saber lograrlo. 

Por eso la indignación inunda poco a poco las calles del mundo. Quienes deben leer el mensaje, se han convertido en el paradigma de la ceguera. Quienes deben oír los reclamos, se han convertido en el paradigma de la sordera. Quienes deben mostrar su vocación y su sensibilidad por ese poder del que disponen, se han convertido en el paradigma de la dureza de alma.

La "revolución de los indignados" ha comenzado. Llegó para quedarse, para crecer, hasta que los gobiernos vuelvan a estar - si alguna vez lo estuvieron - al servicio de sus pueblos. Nace un nuevo sistema político, ni capitalista ni marxista. 

Esta búsqueda de la felicidad general requiere que la gente común administre los bienes que produce, per se o a través de representantes que reflejen la voluntad mayoritaria. Algo que intentó hacer la Democracia, pero que nació en una Atenas que permitía la esclavitud, y amplió ese modelo hasta verlo hoy globalizado.

Y poco a poco se irá definiendo una forma política más adecuada, imperfecta quizá pero mejor que las actuales, que se han transformado en burdas máscaras tras las que se ocultan personajes que cargan en su esencia los peores defectos de los seres humanos.

Porque es tiempo de que lo que se expresa coincida con lo que se realiza.
Porque es tiempo de que el hombre intente dejar de ser "un lobo para el hombre".

Daniel Aníbal Galatro
DNI 5.331.274
Esquel - Chubut - Argentina

2 comentarios:

Anónimo dijo...

GRACIAS, AMIGO DANIEL, SÍ, SI NO REACCIONAS CON INDIGNACIÓN ES QUE YA NO SE TIENE NI SANGRE,
ABRAZOS

Cuando se pierde la capacidad de comprender, se pierde la capacidad de resolver cualquier problema.
http://delsentidocritico.blogspot.com/
El ayudar sólo SE DECIDE -siempre es posible-, no depende de tu irreversible "forma de ser".
Gracias.

Anónimo dijo...

Así es, Daniel, el Sistema no da para más. Pero creo que debemos intentar diseñar nuevos caminos lo más pronto que podamos porque mientras tanto, el sufrimiento crece y el costo (inclusive en vidas), también.
David Walther Lopez

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