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12 ago. 2011

Esquel: investigaciones informales - 1883 - Daniel Aníbal Galatro

Lonko Modesto Inacayal

1883... lo recuerdo como si hubiese sido ayer... En realidad, y aunque algunos puedan dudarlo, yo todavía no había nacido así que mal podría recordarlo. Salvo que hay quienes dicen que el pasado de la Humanidad está en nuestros genes y por allí tienen algo de razón.

El año de la fundación de Junín de los Andes, una ciudad que te recomiendo conocer. Pero en un lugar más cercano tuvo lugar el Combate del Valle de Apeleg. Y antes de referirme a él voy a desgranar otros hechos de ese mismo año, un par de los cuales se hicieron famosos.

-En EEUU se registraba la marca "Coca-Cola" (luego "Coke").
-En ese mismo país se inauguraba el Puente de Brooklyn.
-Se producía el ruido más fuerte en la historia de la Humanidad: la erupción del volcán Krakatoa en Indonesia (al este de Java, decía el título de una película sobre eso).
-Volviendo a los States, se inauguraba la Metropolitan Opera House en Nueva York.
-Koch presentaba sus descubrimientos de las bacterias de la tuberculosis y del cólera.
-Cantor hacía pública su "Teoría de Conjuntos".
-En Madrid se realizaba la Exposición Nacional de Minería.
-Nacían: Khalil Gibrán, Kazantzakis, Jaspers, Ortega y Gasset, Keynes, Hess, Kafka, Mussolini y Utrillo.
-Morían: Wagner, Marx, Manet, Siemens y Arnold Toynbee.

Ahora sí, dejémonos de hablar de lo que le pasaba a otros en regiones lejanas y volvamos a lo nuestro.
En Febrero de este 1883 tuvo lugar el Combate de Apeleg entre las fuerzas de Inacayal y el Comandante Palacios. El general Villegas acusa a los colonos galeses de armar a los indios.
El Tte. Cnel. de Roa hace prisionera en Deseado y destierra a la tribu pacífica del cacique Orkeke.
El explorador Moyano llega a las nacientes de los ríos Gallegos, Coile y canales del Pacífico.

El Combate de Apeleg fue el último enfrentamiento entre tropas del Ejército Argentino y los aborígenes.
Según el parte oficial del Ejército Argentino, los hechos se desarrollaron así: “Habiendo el Teniente Coronel Don Nicolás Palacios marchado el 9 de febrero del campamento de su brigada en el Lago Nahuel Huapi con 4 jefes, 14 oficiales, 250 soldados y 79 indios amigos, con objeto de efectuar una operación sobre los caciques Saihueque e Inacayal, que se hallaban al sur del Limay, vadeó ese río y después de marchas forzadas llegó a Lipandúan, punto donde se creía estuviera el último cacique.
Llegado allí se encontró con que los indios habían mudado su toldería. El 23 del mismo mes, a fin de practicar una descubierta y averiguar el rumbo que habían tomado los indígenas, desprendió al Capitán del Regimiento 7º de Caballería, Don Adolfo Drury, con una partida de soldados de línea e indios amigos. 
Dicho oficial, después de avanzar 7 leguas del punto en que había sido desprendido, se encuentra de improviso en las llanuras de Apeleg, con 380 a 400 indios... La partida del Capitán era muy pequeña, pues se componía de quince soldados y 10 indios amigos; sin embargo, este arrojado oficial carga decididamente acompañado de los bravos soldados del 7º Regimiento y se apodera en el primer momento de toda la chusma de los indios, que consistía en mil personas, más o menos. 
En ese momento se siente un fuerte fuego de fusilería que rompe sobre él, el que le ocasiona once bajas, siendo todas ellas de los soldados de línea. Eran los tehuelches los que habían roto el fuego sobre el Capitán Drury. 
Desde ese momento se traba un combate terrible entre el diminuto número de soldados y la numerosa indiada, la que en sus cargas continuas consiguió rescatar a su chusma y hacerla huir. Los soldados se defendieron; ciertamente que su situación era terrible, pues el comandante Palacios, a pesar de marchar en su protección reventando caballos, tardó tres horas en llegar al lugar donde se batían desesperadamente el oficial y sus soldados. 
Los indígenas, al ser atacados por la columna del comandante Palacios, huyeron dispersados en todas direcciones, pero dejando en aquella lucha más de ochenta cadáveres”.

Fuente de este relato: 

Bien, tarea cumplida. Ahora a preparar unos buenos mates, poner en una fuente unas cuantas tortas fritas y esperar tranquilos la llegada de 1884, un año en el que hablaremos del Combate del Valle de Genoa, lo que demostraría que, pese a lo expresado unos pocos renglones antes, el de Apeleg no fue el último. Lo veremos en su momento.

Daniel Aníbal Galatro


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