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23 may. 2011

Cómo lograr el mejor descanso: de colchones, almohadas y demás


Pautas para una correcta elección y mantenimiento
de los elementos que acompañan tus sueños.
Un tercio de nuestra vida transcurre durante el sueño, que debe ser reparador para que nos ayude a recuperarnos de los esfuerzos diurnos. Elegir un buen sistema de descanso se convierte, por tanto, en una cuestión prioritaria.  

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COLCHONES

Un colchón no dura para siempre. Debes renovarlo cada cierto tiempo.

En cuanto al tipo de colchón que conviene adquirir, un estudio ha concluido, en contra de la creencia popular, que los colchones duros no mejoran el dolor lumbar de las personas que lo padecen. Frente a estos colchones, recomiendan los de dureza intermedia, ya que mejoran en 2,4 veces más la evolución del dolor en la cama que un colchón muy duro. Según los resultados, sólo el hecho de cambiar de colchón supuso una mejora en el control del dolor de espalda en todos los pacientes y cerca del 40% pudo abandonar los fármacos -en muchos casos analgésicos- que tomaba para aliviar los síntomas. 

Tratándose de colchones, no siempre se considera la importancia que estos productos tienen en la vida diaria, de manera que con frecuencia la elección se basa exclusivamente en elementos como el precio o en lo que la publicidad induce. Sin embargo, la elección del equipo de descanso es algo muy personal. Para saber cual es el mejor en cada caso, ha de juzgarse cómo se duerme y, sobre todo, que sensaciones se tienen al levantarse. Si la respuesta es incomodidad, quizás sea hora de cambiar de colchón.
Un colchón ha de presentar el grado de firmeza suficiente para adaptarse a las fuerzas que inciden sobre él.

*Colchón de muelles (resortes).

Es el colchón por excelencia en ciertos países europeos (representan el 60% del mercado). Ofrece distintos grados de firmeza según el refuerzo de los muelles, y en él se combinan los elementos tradicionales del descanso: elasticidad, aportada por el elemento metálico, y amortiguación, conseguida gracias a sus capas y rellenos de algodón, lana o cualquiera de los otros materiales que se utilizan habitualmente.
Ventajas: Permite la transpiración, fundamental para un buen descanso y para mantener la temperatura ideal del cuerpo. Inconvenientes: Carece de compresión para que puedan ceder a las distintas presiones que ejerce nuestro cuerpo. Además, los muelles van cediendo y tienden a hundirse en el centro, lo que conlleva una postura incorrecta del cuerpo.

De muelles independientes:
Núcleo constituido por muelles metálicos independientes unidos entre sí por hilos de acero. Los muelles son más anchos en los extremos que en el centro y su firmeza aumenta progresivamente al presionarlos. Variando el grosor o el número de muelles se pueden crear zonas de diferente resistencia para adaptarse al cuerpo.
De muelle continuo:
Núcleo constituido por una red de hilo metálico recubierto de varias capas de espuma, algodón o lana. Se pueden crear zonas ergonómicas de diferente resistencia, y ofrece una mayor estabilidad, al repartir los esfuerzos no solo superficialmente sino también en el núcleo de la carcasa.
De muelles embolsados:
Núcleo constituido por muelles independientes con forma cilíndrica dentro de unas bolsas de material textil, que permite una perfecta diferenciación de lechos en camas de matrimonio.

*De látex.

Este material presenta características muy interesantes para la fabricación de colchones y almohadas. Los ácaros no anidan en el látex y es la mejor alternativa para las camas articuladas. Posee una elevada elasticidad, es decir, recupera rápidamente el tamaño y la forma original tras ser sometido a esfuerzos. Su estructura, formada por millones de hilos de caucho, permite que el aire entre y salga con facilidad en cada movimiento. Estos colchones representan ya el 15% del mercado.
Ventajas: Se amolda perfectamente al cuerpo y a las articulaciones. Son más duraderos que los colchones de muelles. Inconvenientes: Su precio. No eliminan bien la transpiración. Hay personas alérgicas al látex.
De látex natural: Núcleo fabricado por un 85% de látex procedente del árbol del caucho, y un 15% sintético, obtenido del petróleo. Látex sintético: Núcleo fabricado a partir del petróleo. Con el uso se aplasta menos que el látex natural y dura más.

*De espuma.
Los más conocidos son los de poliuretano, y hay de diferentes calidades. Las espumas muy baratas no son nada recomendables (se hunden bajo el peso, no transpiran y dan calor). Copan el 25% del mercado.
Ventajas: Se pueden cortar a medida para adaptarlos a sofás, cunas, etc. Su bajo precio. Inconvenientes: No regulan bien la temperatura. Pierden firmeza con el uso. Los modelos de baja densidad se hunden demasiado bajo el peso.
Espuma de alta densidad (más de 35 kg/m3):Formado por una pieza de material sintético (poliéster, poliuretano o de alta intensidad) cubierta de una doble funda. Ergonómicamente parecido al colchón de muelles. Pierde firmeza con el uso.
Espuma de baja densidad (menos de 35 kg/m3): Conocida como gomaespuma, está formado por una sola pieza de material sintético cubierta por una funda. Para uso ocasional en sofás cama, cunas, etc.
*De Tempur.
Núcleo formado por una espuma viscoelástica tipo gel que cambia de forma bajo la combinación de la presión y la temperatura del cuerpo. Absorbe la presión tanto de cargas ligeras como pesadas.
Ventajas: Se adapta al perfil del cuerpo. Indicado con fines ortopédicos. Inconvenientes: Su elevado precio.
Combi: Capa de Tempur visco-elástico y sensible a la temperatura laminado a una base de poliuretano expandida sensible, con canales de flujo de aire entre la capa Tempur y la base de poliuretano.
DeLuxe: Las capas son más anchas que las de los modelos Combi, 9 y 11 centímetros, proporcionando mayor comodidad.
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Base o somier

En ella se asienta el colchón y tiene una gran importancia e influencia en el descanso. Es fundamental que forme un conjunto indivisible con el primero. Una buena base garantiza una columna vertebral sana y sin problemas, favorece la posición correcta de la misma, y mantiene el colchón en las condiciones adecuadas. Se debe elegir en función de las necesidades de cada persona.
*Somier de láminas: Conjunto de láminas de madera que ofrece una mayor adaptabilidad a las formas y al peso del cuerpo. Es la base ideal para un colchón de látex, ya que permite una correcta ventilación. Para combinar con: todo tipo de colchones. Los de látex y espuma transpiran mejor. 

*Somier articulado: Manual o eléctrico, indicado para personas con problemas de circulación en las piernas (se levanta la parte de los pies), de respiración (permite elevar la parte sobre la que se sustenta la cabeza) o para quienes suelen leer o ver la televisión desde la cama. Para combinar con: colchones de muelles embolsados, de látex y de tempur.
*Canapé: Más práctico que saludable, ya que impide la correcta ventilación del colchón, resulta imprescindible muchas veces por problemas de espacio en las casas, ya que algunos modelos se abren (abatibles o con cajones) y en su interior se pueden guardar múltiples objetos y enseres. Indicaciones: Colchones de muelles.
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Almohada

Los expertos coinciden en señalar que la elección de la almohada es muy personal. También insisten en que cuando se cambia de colchón y base, lo más probable es que también haya hacer lo mismo con la almohada. El motivo es bien sencillo: la curvatura de nuestra espalda en la nueva cama será distinta, y para que descansemos con la columna vertebral recta necesitaremos dar con una almohada que respete la posición de descanso adecuada.
*De plumas: Se moldean a gusto de cada uno. Pero tienen un inconveniente: al hacer con la cabeza una especie de nicho, dan más calor.

*De látex: Muy adaptables a la forma y peso de la cabeza. Las más caras. 

*De fibras de poliéster: Las hay de gran calidad, con un efecto parecido al de las plumas, que se lavan sin problema, y otras peores, que se quedan apelmazadas al hacerlo. 

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Ropa de cama
Las sábanas naturales son las que más transpiran, pero hay tejidos sintéticos y mixtos que pueden aportar las cualidades necesarias. Es importante que el tamaño no sea pequeño para evitar inquietud en el descanso. Si una persona se mueve mucho, se destapa y acaba despertándose.
En cuanto a las mantas y a los edredones, dependen de las preferencias de cada uno. Las primeras son más pesadas y actúan como un aislante térmico. Si no son lo suficientemente porosas para que se escape una cierta cantidad de calor, al dormir se puede sentir un sobrecalentamiento incómodo. Los edredones de buena calidad son más sueltos.
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Elegir el mejor equipo de descanso
No olvide que todas las personas somos diferentes en estatura y peso, en hábitos de descanso (postura), en el uso (individual o doble), etcétera. Tenga en cuenta otras exigencias como pueden ser problemas circulatorios, respiratorios o dolores de espalda.
A la hora de adquirir un equipo de descanso tenga en cuenta que éste debe ser un todo interactivo entre los diversos elementos que lo forman y la persona que descansa sobre él. Un colchón inadecuado sobre un soporte correcto, o viceversa, no cumplirá su misión de forma efectiva ya que las ventajas que aporte se verán minimizadas ante la ausencia del complemento ideal.
Tómese el tiempo que necesite para elegir los componentes de su cama (colchón, base, almohada), y antes de decidirse por uno u otro modelo no dude en probarlos en la propia tienda. Siéntese en la orilla del colchón, vea si éste lo soporta bien y lo rápido que recobra su forma. Déjese aconsejar por un profesional.
Nunca compre un colchón cuando esté cansado. Cualquiera podría parecerle apropiado.
Compare precios y calidades, pero no escatime en la compra de los componentes de su cama. Dado que pasamos un tercio de nuestra vida en la misma, estará invirtiendo en salud.
Tenga en cuenta la elasticidad puntual del colchón: la base debe ceder sin excesos bajo las partes con más peso del cuerpo (hombros y pelvis), ofreciendo a su vez un soporte firme para las zonas menos pesadas.
Observe las aristas; una arista bien delineada en un colchón es signo de que el fabricante incluyó materiales también en las orillas para que usted aproveche todo el espacio.
Revise los acabados. No debe tener defectos (costuras interrumpidas, hilos sueltos, manchas, etc.).
Adquiera un colchón que no sea blando ni duro, suficientemente adaptable como para que se acomode a las curvas de su columna, distribuyendo la presión del cuerpo y favoreciendo la circulación durante las horas de sueño.
Un colchón excesivamente duro es tan perjudicial como uno demasiado blando, en el que la columna "flota" sin la debida sujeción. Un buen colchón es el que presta apoyo a toda la columna cuando se está acostado boca arriba.
Si duerme en compañía, deberá minimizar los movimientos de su pareja y habrá de contar con un buen soporte en todo su perímetro.
El grosor ideal del colchón es de 15 centímetros como mínimo; el largo, 15 centímetros más que la altura de la persona que va a dormir en él, y la anchura mínima recomendada, 90 centímetros para cama individual y 150 centímetros para una doble.
Dedique igual atención a la compra de un colchón para niño que para usted; compruebe que sea lo suficientemente ancho y largo para que haya lugar suficiente mientras el niño crece.
Compruebe que las etiquetas están colocadas en lugar visible. Esto puede decirle mucho sobre la calidad el producto.
Si tiene problemas de sudor excesivo decídase por un colchón de muelles. Las espumas y el látex no permiten transpirar correctamente.
Si es usted alérgico al polvo o padece asma, la mejor opción es un colchón de espuma o látex. Cúbralo con una funda que se pueda lavar a 60º.
Si compra un colchón de látex exija un certificado que garantice su composición. Un precio elevado no garantiza su calidad.
Si se decanta por un colchón de espuma exija que la densidad de la espuma de goma utilizada no sea inferior a los 25 kg por metro cúbico.
Si compra un colchón de espuma de poliuretano revise que las tapas sean de una sola pieza sin uniones.
Todos los colchones deben incluir garantía, pero ésta puede variar. Es muy importante examinar el tipo y tiempo de cobertura. La mayoría de los fabricantes ofrecen 10 años o más, pero sepa que sólo durante un año la garantía es total y el resto es proporcional, es decir, se le cobra al cliente una parte en función del uso.
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Base
Un colchón nuevo sobre un somier viejo se estropea antes. Renueve su equipo de descanso al completo.
Tenga en cuenta que su colchón merece una base de la misma calidad. Sin la base apropiada su colchón no le dará el servicio esperado y le durará menos.
Para obtener el máximo rendimiento del colchón en cuanto al confort y duración del mismo, es imprescindible que elija la base o canapé con sumo cuidado. La regla de oro es que éste sea firme y uniforme.
Si opta por un somier de láminas, éste debe tener al menos 27 láminas para repartir mejor el peso del colchón, y deben ser rígidas o semirrígidas, con espacios libres que permitan una buena ventilación.
Una buena opción para ganar espacio son los canapés o bases abatibles. Podrá disponer de toda la dimensión de la cama como un armario más.

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Almohada
La almohada también merece atención puesto que es la responsable de mantener la espalda alineada. Habrá de adaptarse a las distintas posiciones que se adoptan al dormir y soportar el peso de la cabeza, al tiempo que estará diseñada para soportar correctamente el peso de la cabeza, permitir la circulación facial y ser hipoalergénica.
Elija la almohada que mejor se adapte a su cabeza, la longitud de su cuello y la anchura de sus hombros.
Si usted duerme boca arriba, la almohada debe ser baja y blanda, para asegurar que la columna cervical forma con la columna dorsal el mismo ángulo que al estar de pie. Si duerme de costado, la almohada debe ser alta y dura, para mantener el cuello en el eje de la columna dorsal asegurándonos que no caiga ni rote.
Si duerme en pareja, cada uno debe tener su almohada adaptada a sus necesidades.
El relleno de la almohada no debe ser ni excesivamente blando ni demasiado duro. Debe tener la firmeza necesaria para evitar que la cabeza caiga hacia atrás.

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Cómo mantener su cama en buen estado
Cambie el colchón cada 10 años. Pasado este tiempo no se puede garantizar que continúe en buen estado.
Deshágase de su colchón viejo. No se lo pase a los miembros más jóvenes de la casa, ya que no ofrecerá un soporte adecuado.
Cuando desembale el colchón, asegúrese de que ningún objeto punzocortante lo dañe al tratar de romper la bolsa de plástico que lo contiene, y déjelo unas horas en lugar ventilado.
Proteja su colchón con una funda adaptada a las dimensiones del mismo, para una conservación más higiénica.
No utilice un colchón sobre una base que no cubra el 60% de su superficie o esté en mal estado.
Ventile cada mañana su equipo de descanso.
Dé la vuelta al colchón periódicamente (por ejemplo, cuando cambie la ropa de la cama). Gírelo de arriba abajo y de derecha a izquierda para que las características físicas del producto permanezcan invariables.
Si tiene una cama articulada, compruebe que el voltaje del motor eléctrico es el adecuado al lugar donde ubique su base.
Nunca doble ni pliegue su colchón de muelles.
No deje que los niños salten sobre su equipo de descanso. No se ponga de pie sobre el colchón o la base.
No sobrecargue los canapés arcón y de cajones (Máximo 1Kg. por decímetro cuadrado).
No apoye objetos punzantes o pesados directamente sobre la superficie del colchón o base.
No se siente sobre los planos de una cama articulada levantados o en movimiento.
Sepa que si se sienta frecuentemente en la orilla de su colchón (por ejemplo para ver la televisión), a medio o largo plazo éste se deformará.
Evite que los niños y los animales domésticos manipulen los mecanismos y controles de los equipos articulados o con espacios auxiliares.
Aspírelo una vez al mes para evitar que los ácaros utilicen el colchón como hábitat natural.
No limpie en seco ni empape las tapicerías de su equipo de descanso (Consulte al servicio técnico posibilidades de limpieza). Proteja los mecanismos eléctricos de la humedad.
Airee a diario y lave con frecuencia sábanas y mantas. Las primeras dos veces por semana y las mantas cada tres meses.
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Signos de alarma
Su cama tiene más de 8 años.
Se levanta con dolores de cuello o espalda.
La parte superior de su colchón está suelta, arrugada o sobrante.
Nota muelles o zonas rígidas cuando se tumba en la cama.
Al moverse escucha ruidos extraños dentro de su colchón.
Cuando duerme acompañado se caen los dos hacia el centro sin quererlo.
Su somier o base está inclinada o en mal estado.
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Claves para un sueño reparador
Recuerde que las comidas copiosas son enemigas irreconciliables de un buen descanso. En la cena evite consumir alimentos grasos, fritos o elaborados puede provocar problemas digestivos, causando continuos despertares o sueño agitado.
Nunca se acueste durante la digestión. Deje pasar 3 horas entre la cena y el momento de ir a dormir. La posición asumida durante el sueño provoca una disminución de la velocidad de la digestión, por lo tanto, una mayor dificultad para lograr un sueño tranquilo.
Evite tomar bebidas alcohólicas y fumar antes de dormir. El primer efecto del alcohol es favorecer el sueño, pero es una situación engañosa. En realidad, causa continuos despertares haciendo el sueño fragmentado. Al igual que la nicotina, que influye sobre el sistema nervioso al ser un excitante.
No consuma bebidas excitantes como té, café y chocolate. Son buenos ejemplos de estas bebidas. Contienen sustancias, como la cafeína, capaces de estimular de modo excesivo el sistema nervioso e impedir un sueño tranquilo.
Intente mantener un horario regular para levantarse y acostarse.
Respete los ritmos dictados por el cuerpo porque sólo él sabe cuantas horas necesita para recuperarse. Si no logra dormir, levántese en vez de dar vueltas en la cama para tratar de conciliar el sueño.
Haga ejercicio, ayuda a relajar la tensión.
Para el buen descanso es mucho mejor buscar la calidad que la cantidad. El número de horas es diferente para cada persona.
Procure que la habitación esté muy bien oxigenada y con algunos grados de humedad, nunca seca, sobre todo en invierno cuando se hace uso de calefacciones.
El termómetro debe indicar entre 18 y 20 grados. Un entorno demasiado caliente o demasiado frío puede influir negativamente en la calidad del sueño, provocando continuos despertares o dificultades para dormirse.
Evite la luz fuerte y los ruidos. Para favorecer el sueño la habitación debe ser oscura y silenciosa. La luz estimula al sistema nervioso a producir sustancias que inducen al estado de vela, mientras el ruido manda estímulos al cerebro impidiéndole un descanso profundo.
Desarrolle su propio hábito de descanso, como leer, escuchar música, etc. Un baño o una ducha antes de dormir le ayudarán a relajarse.
La posición ideal para afrontar un nuevo día sin dolores de espalda o de cuello es de lado (posición fetal) o de espaldas, y aún mejor si lo hace con una almohada bajo los muslos para evitar dolores de espalda.
Utilice ropas de fibras naturales, como el algodón, la seda y el lino, que impiden una excesiva sudoración y permiten que la piel respire. El vestuario debe ser cómodo, incluso un par de tallas de más con respecto a lo normal, y no debe tener elásticos (en la cintura, las muñecas o los tobillos) para no obstaculizar la circulación sanguínea.

Fuente original: Eroski Consumer

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