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12 dic. 2011

EXPEDICION AL DESIERTO (1833)

Reseña
Dispuesta la expedición que debía acabar con los indios que asolaban la hasta entonces poco tranquila frontera de la provincia de Buenos Aires, tanto el gobierno de Chile como Quiroga aceptaron el proyecto preparado por Rosas y acordaron que la expedición se compondría de tres divisiones: la de la derecha, formada por fuerzas de aquella República al mando del general Bulnes, debía batir a los indios y arrojarlos al oriente de la cordillera de los Andes; la del centro, con fuerzas de las provincias de Cuyo y del interior, al mando del general Juan Facundo Quiroga, debía operar en la pampa central, y la de la izquierda, al mando del general Rosas, atacaría a los indios a lo largo del río Colorado y márgenes del río Negro, reuniéndose con las anteriores divisiones en "Los Manzanos", naciente del río Negro.
Es sabido que por complicaciones ocurridas en la política interna del vecino país, el plan, madurado a base del concurso chileno, no se llevó a cabo, de modo que para lo sucesivo tuvo que modificarse el primitivo proyecto que aunque siempre contando con la acción de tres divisiones, serían divisiones exclusivamente argentinas:
1°) La de la izquierda, al mando de Rosas, con el campo de acción limitado a lo largo de los ríos Colorado y Negro hasta el Neuquén;
2°) la del centro, al mando del general Ruiz Huidobro, para actuar en la pampa central; y
3°) la de la derecha, al mando del general Félix Aldao, que operando por la región andina, debía reunirse con el general Rosas cuando este último llegase al Neuquén.
El general Quiroga conservó el título de general en jefe de la expedición; pero poco tiempo más tarde lo renunció a pretexto de que nadie había tan indicado como Rosas para que fuera el jefe. El general Pacheco fue nombrado jefe del Estado Mayor.
El general Rosas, que tenía establecido en la Guardia de San Miguel del Monte la comandancia general de campaña, fue nombrado por el gobierno, el 28 de enero de 1833, jefe de la división de operaciones contra los indios " (2).
El 22 de marzo la división al mando del general Rosas rompió la marcha en dirección al sur. En la tarde del 31 llegó con su ejército a la margen oriental del arroyo Tapalqué, donde se le incorporaron, además del contingente allí destacado, los caciques Catriel y Cachul, con 600 indios de lanza.
El general Ruiz Huidobro derrotó en la batalla de las Acollaradas al cacique Yanquetrúz; la de la derecha prosiguió su marcha hasta Malalhué, ocupó el río Chadileuvú, sorprendió a los indios en Limay Mahuída, pero no obtuvo el éxito deseado, por cuanto éstos se replegaron a las tolderías de Yanquetrú sin comprometer combate. Perseguidos, fueron dispersados tomándoseles 250 prisioneros, como 70 cautivos, 700 cabezas de ganado vacuno y caballar y alrededor de 10.000 ovejas.
La división de la izquierda, fuerte de 2.000 hombres, además del general en jefe y del general Ángel Pacheco, se componía de los coroneles Manuel Corvalán, Pedro Ramos, Antonio Ramírez, Ramón Rodríguez, Juan A. Garretón; de los tenientes coroneles José María Flores, Hilarlo Lagos, Narciso del Valle, Francisco Sosa, Miguel Miranda, Juan Pedro Luna, Juan J. Hernández, Faustino Velasco, Roque Cepeda, Felipe Jullanes, etcétera.
El día 10 de mayo el general Pacheco ocupó el río Negro e hizo pasar a la otra margen a los escuadrones mandados por Lagos y Sosa, quienes el 26 del mismo derrotaron al cacique Payllaven, obteniendo en sus resultados una victoria provechosa.
Más tarde destacó Rosas al coronel Ramos con una división de 400 hombres para que batiese a los indios de la región andina; lanzó otra expedición al mando del mayor Leandro Ibáñez por las regiones que se extienden al sur del río Negro; con los indios de Catriel y Cachul y con cuatro compañías de infantería formó una división al mando del coronel Rodríguez, para que excursionara en el país de los Ranqueles.
El general Pacheco, que avanzaba por ambas márgenes del río Negro, llegó a la isla de Chocle Choel y el 3 de julio, pasando su tropa en changadas y su caballería a nado, atacó la isla, acuchilló y apresó a todos los indios.
Un completo éxito coronó los esfuerzos del general Rosas y de los demás jefes destacados en distintas comisiones de guerra. La división de la izquierda conquistó para la civilización dilatados y ricos territorios que fueron agregados a los límites de la provincia.
A principios del año 1834, Rosas regresó con su división a Napostá, dejando destacamentos en Chocle Choel, en su cuartel general del río .Colorado, en la margen del río Negro y en diversos puntos.
El 25 de mayo licenció al ejército, manteniendo solamente en pie los regimientos veteranos; dirigió a las tropas la siguiente proclama:
"¡Soldados de la patria! Hace doce meses que perdisteis de vista vuestros hogares para internaros en las vastas pampas del Sud. Habéis operado sin cesar todo el invierno y terminado los trabajos de la campaña en doce meses como os lo anuncié. Vuestras lanzas han destruido los indios del desierto, castigando los crímenes y vengando los agravios de dos siglos. Las bellas regiones que se extienden hasta la cordillera de los Andes y las costas que se desenvuelven hasta el afamado Magallanes, quedan abiertas para nuestros hijos. Habéis excedido las esperanzas de la patria. Entre tanto, ella ha estado envuelta en desgracia por la furia de la anarquía. ¡Cuál sería hoy vuestro dolor si al divisar en el horizonte los árboles queridos que marcan el asilo doméstico, alcanzarais á ver la funesta humareda de la guerra fratricida! Pero la divina Providencia nos ha librado de tamaños desastres. Su mano protectora sacó del seno mismo de la discordia un gobierno fraternal, á quien habéis rendido el solemne homenaje de vuestra obediencia y reconocimiento. ¡Compañeros! jurad aquí delante del Eterno que grabaremos siempre en nuestros pechos la lección que se ha dignado darnos tantas veces, de que sólo la sumisión perfecta á las leyes, la subordinación respetuosa á las autoridades que por ellas nos gobiernan, pueden. asegurar la paz, libertad y justicia para nuestra tierra. ¡Compatriotas! que os gloriáis con el título de Restauradores de las Leyes, aceptad el honroso empeño de ser sus firmes columnas y defensores constantes".
Con motivo de esta expedición contra los indios, la Honorable Sala de Representantes sancionó el 6 de junio de 1834 una ley que decía:
“1° La Isla de Choele Choel, en el río Negro de Patagones, se dona al ciudadano brigadier general don Juan Manuel de Rosas, en plena propiedad para él, sus hijos y sucesores.
"2°. La isla Chocle Chocl se llamará en adelante: «Isla del General Rosas».
"3°. El gobierno dispondrá que se prepare una espada, una medalla y una banda en la forma expresada en los artículos siguientes, que deberá presentarse al brigadier general don Juan Manuel de Rosas, a nombre de la Representación de la Provincia, en memoria de sus esclarecidos y clásicos servicios.
"4°. La espada será guarnecida de oro, grabándose por un lado de su guarnición las armas de la Provincia orladas de laurel, y por el otro la inscripción siguiente: La Provincia de Buenos Aires, grata a los servicios de su ilustre defensor, brigadier general don Juan Manuel de Rosas.
"5°. La medalla será de oro en forma de sol, con círculo de brillantes, y su colocación pendiente del cuello. En su anverso irá grabada la inscripción siguiente: La expedición a los desiertos del Sud del año 33 engrandeció la Provincia y aseguró sus Propiedades; y en el reverso, la columna mandada erigir por el Gobierno, en decreto de 9 de Febrero del presente año (3).
"6°. La banda será de tejido de seda de color escarlata, que deberá usarla el general Rosas cruzada del hombro derecho hacia el costado izquierdo."
El 22 de julio el general Rosas contestó desde San José de Flores a la Honorable junta de Representantes agradeciendo las demostraciones contenidas en aquella ley, pero rehusando aceptar la isla de Chocle Choel, alegando que ella "debía ser en todo tiempo una propiedad del Estado, sin que jamás pasase al dominio de ningún particular, puesto que por la naturaleza estaba indicada como el lugar más conveniente para establecer en ella una fuerte guarnición que defienda desde allí el resto de los campos, de las incursiones de los salvajes”.
En cambio de esa isla solicitaba la propiedad de otros terrenos de pertenencia del Estado, y en una extensión equivalente de cincuenta o sesenta leguas cuadradas, en cualquier rumbo de la Provincia.
La Honorable Sala de Representantes sancionó el 30 de setiembre de 1834 una nueva ley sustituyendo a la donación de la isla de Choele Choel la de sesenta leguas de tierra, de propiedad pública, en los puntos de la campaña de la Provincia que Rosas eligiera.
Según tenemos oído ubicó estas tierras en la parte sur, llamada Lobería.
A propósito del rescate de las familias cautivas libradas entre los indios, en el año 18 3 5 se publicó por la imprenta del Estado un folleto de 92 páginas con el título siguiente: Relación de los cristianos salvados del cautiverio por la división izquierda del ejército expedicionario contra los bárbaros, al mando del señor brigadier general don Juan Manuel de Rosas, en número de 707 individuos.

Referencias:
(1) La hermosa litografía que se refiere a la Expedición del Desierto y cuya copia en colores reproducimos, ha sido hecha seguramente en París y forma parte de la serie de cinco que el general Rosas encargó a su agente en Francía.
Como el ejemplar que hemos tenido a la vista se encuentra un poco deteriorado, nos ha sido imposible averiguar exactamente el origen de aquella litografía. Sólo hemos podido leer el nombre del dibujante, Tagliabúe (Calixto Tagliabúe, 1797-1850)), que aparece en el ángulo inferior derecho. Rosas, cuya fisonomía no puede confundirse con la de otros personajes, cabalga de uniforme azul, pantalón colorado violáceo, banda blanca de derecha a izquierda; el caballo oscuro y con la marca R; como silla de montar un recado con sobrepuesto pampa de varios colores.
El militar que señala el horizonte, luce uniforme colorado violáceo, pantalón azul, y cabalga en un tordillo que lleva por marca una C; es el coronel Manuel Corvalán.
Detrás de Rosas, el general Ángel Pacheco, jefe del Estado Mavor.
En el segundo plano, desfile de la caballería regular y de indios.
La litografía tiene la siguiente leyenda: Expedición en los desiertos del Sud contra los indios salvajes, en el año de 1833, ejecutada con el mayor acierto y saviduría por su digno jefe el gran Rosas.
Para salvar los errores en la tricromía hemos corregido la leyenda en la forma en que en ella aparece.
Colección Ricardo S. Zemborain y Juan M. Berasategui.
(Femín Chávez. Juan Manuel de Rosas, su iconografía.t.II.p.86)

(2) Véase La Gaceta Mercantil, de 5 de febrero, número 2910.

(3) Se refiere al que autorizó la erección de un monumento en la margen del río Colorado en la colina Clemente López, a la memoria del ejército expedicionario del Sur.

Fuentes:
- Chávez, Fermín - Iconografía de Rosas y de la Federación – Edit.Oriente. Bs.As.,1974.
- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

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